lunes, 24 de noviembre de 2025

proyecto final mandato blando ERika Gomez

 Contenido

I. Introducción .............................................................................................................. 2

II. Intención comunicativa y motivaciones ................................................................... 3

III. Marco teórico .......................................................................................................... 3

III.1 Byung-Chul Han y la Sociedad del Cansancio ....................................................... 4

III.2 Otras perspectivas ............................................................................................... 5

III.3 Agarrá la pala: contexto argentino y significados ................................................... 6

III.3.1 Su uso sociopolítico ...................................................................................... 6

III.3.2 El “disparate” argentino ................................................................................. 7

III.3.3 De la disciplina al mandato ............................................................................ 7

III.4 Referentes artísticos ............................................................................................ 8

III.4.1 El Movimiento Pop Art .................................................................................... 8

III.4.2 La escultura en el Pop Art .............................................................................. 8

III.4.3 Claes Oldenburg ........................................................................................... 9

III.4.4 Del Pop Art a la crítica social contemporánea ................................................. 9

III.5 Conclusión y aplicación al proyecto ................................................................... 10

IV. Impacto esperado y sentido metafórico ............................................................... 11

V. Desarrollo .............................................................................................................. 11

V.1 Metodología de trabajo ....................................................................................... 12

V.2 Materiales, soportes y herramientas ................................................................... 12

V.3 Procedimientos y técnicas .................................................................................. 12

V.4 Escala de la propuesta ....................................................................................... 13

V.5 Emplazamiento y montaje................................................................................... 13

VI. Bibliografía ............................................................................................................ 13

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I. Introducción

Este proyecto nace de un conflicto que atraviesa a muchos de nosotros. En un

mundo que nos exige ser extremadamente productivos, ¿cómo nos permitimos

descansar? Vivimos inmersos en una cultura que glorifica el hacer constante. El

imperativo de esta era no es la obediencia, sino la autoexigencia. Ya no es solo el

afuera quien nos exige, somos nosotros mismos los que nos empujamos, nos

medimos y, en silencio, nos agotamos.

El sujeto moderno no se explota a si mismo por castigo, sino por deseo de

“superarse”, de “ser su mejor versión”, de “no desperdiciar el día”. Y es que este

mandato del rendimiento se disfraza de libertad: vos podés con todo. Pero ese todo

no tiene fin, nunca es suficiente.

Frases como "si querés, podés" o "no te rindas", aparentemente inofensivas,

esconden una violencia silenciosa que termina por agotar nuestros cuerpos,

saturar nuestras mentes y debilitar nuestros vínculos, dejando que la positividad

desplace el conflicto hacia lo interno.

Con mi trabajo, quiero darle forma tangible a esa tensión interna. No para señalar

con el dedo, sino para invitar a mirarnos con un poco más de compasión y crítica.

Propongo el descanso como un acto de manifestación. Una forma silenciosa de

desobedecer la velocidad impuesta y reconectar con lo que de verdad importa.

Es por esto que surgió la idea de producir una pala de grandes dimensiones y

acolchonada. Mi intención es sabotear el significado popular de la frase "agarrá la

pala" que suele usarse para señalar al "vago" y reducir el valor de una persona a su

productividad. Esta no es una herramienta de trabajo, sino de descanso. Es una

invitación a detenerse, a recostarse sin culpa y a desafiar el mandato de

rendimiento que nos gobierna.

Mi esperanza es que este objeto provoque una pequeña grieta en nuestra lógica. Ver

el símbolo del trabajo físico transformado en algo mullido y lúdico me parece un

gesto poderoso. La pala blanda se modifica y representa el cansancio colectivo de

una sociedad que se autoexplota creyendo que es libre. En lugar de endurecerse,

esta pala invita a aflojar, a descansar, a cuestionar la obligación constante de rendir.

No está hecha para cavar, sino para el sosiego. Es un dispositivo poético de

resistencia que busca abrir un espacio de reflexión: el descanso es un derecho, no

un lujo ni una simple recarga para seguir produciendo.

Al final, lo que busco es que quien se encuentre con esta pala pueda confrontar su

propia relación con la culpa por el “no hacer", el tiempo perdido y su cuerpo.

Preguntarse, a través de un gesto visual tan simple como contundente, cuándo fue

la última vez que descansó de verdad y por qué da tanto miedo hacerlo.

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II. Intención comunicativa y motivaciones

Mi principal intención es, sencillamente, desprogramarnos. Quiero cuestionar esa

voz interna que nos dice que, si no estamos produciendo, estamos fallando. Me

interesa mostrar cómo este mandato de productividad constante nos ha robado el

silencio, el tiempo para no hacer nada y la capacidad de estar simplemente

presentes sin un propósito.

Toda esta cuestión gira en torno a resignificar la frase “agarrá la pala”. ¿Y si le damos

la vuelta? ¿Y si “agarrar la pala” no significa simplemente someterse al trabajo, sino

todo lo contrario? Podemos pensar que descansar sin culpa es, en sí mismo, un

acto de rebeldía en un mundo que no se detiene.

Esta inquietud, más que nada, nace de lo personal. Yo misma me he encontrado

midiendo mi valor por el nivel de productividad, incluso en mis momentos de ocio.

Esa sensación de estar siempre rindiendo cuentas ante un tribunal invisible es algo

que reconozco en mí y en mucha gente a mi alrededor. De ahí nace el deseo de

transformar esa vivencia agotadora en una reflexión estética que sea a la vez

accesible y profunda. Quiero que el proyecto hable con un lenguaje directo, que

tenga algo de humor irónico y, sobre todo, que no dé sermones, sino que invite a

una conversación.

Para esto, elegí materiales blandos, acolchonados, que incitan al reposo. A través

de lo táctil y lo suave, busco cuestionar esa moral del sacrificio que impregna

nuestra cultura y poner en valor todo lo que hemos aprendido a despreciar: la

vulnerabilidad, la lentitud y el profundo deseo de, a veces, no hacer absolutamente

nada.

III. Marco teórico

El proyecto se enmarca en una reflexión más amplia sobre el trabajo, el descanso y

las presiones sociales que enfrentamos. Tomo como punto de partida un elemento

icónico de la cultura popular argentina: la pala. Tiene un gran peso simbólico

gracias al dicho “agarrá la pala”, una frase coloquial que se lanza para señalar al

que se percibe como vago o para “motivar” a trabajar más.

Aunque a menudo se utilice con un tono de chiste, esta frase esconde una carga

muy seria, es profundamente disciplinadora y meritocrática. Presupone que el valor

de una persona reside únicamente en su productividad, ignorando por completo las

desigualdades estructurales y los costos humanos de la autoexplotación.

Mi intención es subvertir ese símbolo. Al transformar la pala de trabajo en un objeto

blando y acolchonado, busco vaciarla de su imperativo original y llenarla de un

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nuevo significado. Ya no es una herramienta para producir, sino un artefacto para

interrumpir la producción.

Esta decisión no es casual, ya que dialoga directamente con las críticas a la

llamada “sociedad del rendimiento” como la que plantea el filósofo Byung-Chul

Han, donde el explotador ya no es un otro externo, sino nosotros mismos

impulsados por un mandato de optimización infinita.

La escultura se convierte así en un gesto concreto para visualizar esta crítica y

proponer una resistencia con el descanso.

III.1 Byung-Chul Han y la Sociedad del Cansancio

Probablemente muchos estén familiarizados con el panóptico de Bentham, esta

estructura carcelaria diseñada a fines del siglo XVIII, en donde una única persona,

ubicada en una torre central, puede observar a todos los presos de su alrededor, sin

que ellos puedan saber si están siendo observados en ese momento. Esto genera

una sensación de estar siendo vigilado constantemente y, por lo tanto, una presión

insoportable por mantener un buen comportamiento. Este modelo fue

extensamente analizado por Michel Foucault en su obra “Vigilar y castigar”, en

donde lo plantea como una forma moderna de ejercer poder. Ya no hacía falta

golpear, bastaba con la amenaza constante de la vigilancia.

Pero, ¿qué pasa cuando esa torre de vigilancia desaparece? ¿Cuándo nos

quedamos solos? A diferencia de los castigos del pasado, el poder moderno está

basado en una sociedad del control. Ahí es donde entra Byung-Chul Han, un

filósofo que toma las ideas de Foucault y nos dice "eso ya fue" porque el poder dio

otro giro. Hoy no vivimos en una sociedad de vigilancia, sino en una sociedad del

cansancio.

Han propone un cambio de paradigma

explicando que pasamos de la sociedad

disciplinaria a la sociedad del rendimiento.

Antes, el poder era claro y venía de afuera (la

escuela, la fábrica, la Iglesia). La vida en ese

entonces

estaba

llena

de

límites

y

prohibiciones, con estructuras que nos

decían "no podés" hacer esto o aquello.

Con

la

globalización

y

el

desarrollo

tecnológico de finales del siglo XX y

comienzos del XXI, estos límites externos

comenzaron a difuminarse.

Byung-Chul Han

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Hoy vivimos inundados de positividad. El mensaje ya no es "no podés", sino "podés

hacerlo todo", "el límite lo ponés vos". Esto, que nos suena a libertad, es en donde

Han ve la trampa más perversa, porque si el límite lo pongo yo, la culpa de no

alcanzarlo también es mía.

Este velo de frases hechas y sonrisas entrenadas no resuelve lo esencial. Al

contrario, desplaza el conflicto hacia lo interno. Si te sientes mal, es porque no

estás trabajando lo suficiente en vos mismo. Si

estas agotado, es que no sabes organizar tu

tiempo. Si no logras lo que deseas, es porque

no lo has visualizado con suficiente fe.

En

este

marco

aparece

la

figura

del

emprendedor de sí mismo. Un sujeto que no

solo trabaja, sino que se trabaja. Que convierte

cada aspecto de su vida (su cuerpo, sus

emociones, su tiempo libre, su historia) en

capital simbólico para “mejorar”, “venderse

mejor”, “ser su mejor versión”. El yo se

convierte en proyecto y ese proyecto está en

constante evaluación.

Ya no hay un capataz con un látigo. Somos

nuestro propio capataz. Nos explotamos a nosotros mismos, voluntariamente,

creyendo que estamos persiguiendo nuestros sueños. Nos auto-optimizamos, nos

medimos, nos exigimos. El resultado es una paradoja. Nos creemos totalmente

libres, pero en realidad estamos agotados, deprimidos y saturados.

Byung-Chul Han lo describe perfectamente. Este mandato de rendimiento ilimitado

produce un paisaje patológico nuevo caracterizado por trastornos como la

depresión, el agotamiento crónico, el déficit de atención y, sobre todo, el síndrome

de burnout.

Nos colapsamos desde adentro, no porque alguien nos obligue, sino porque

nosotros mismos no sabemos cómo parar. Y eso es, justamente, lo que mi pala

acolchonada quiere interrogar: ¿cómo hacemos para detenernos cuando el

único que nos exige seguir... somos nosotros?

III.2 Otras perspectivas

La autoexplotación no es un fenómeno aislado. Pensadores como Christophe

Dejours analiza cómo el trabajo, más allá del sustento, es una fuente crucial de

identidad y reconocimiento social. Su mirada nos muestra que el sufrimiento actual

“La positividad elimina toda

negatividad que constituye el

pensamiento. El pensamiento

necesita la distancia contemplativa.

Pero el imperativo de la

transparencia destruye toda forma

de interioridad y contemplación.

Todo debe ser visible, consumible,

compartido, productivo. No hay lugar

para el secreto, ni para el silencio. Lo

no mostrado pierde valor.”- Byung-

Chul Han

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no nace solo de la explotación clásica, sino de esa presión interna por alcanzar

estándares de rendimiento imposibles, de esa búsqueda angustiosa de un

reconocimiento que nunca termina de llegar.

Por otro lado, Maurizio Lazzarato nos dice que hoy somos "empresarios de nosotros

mismos", permanentemente endeudados no solo con el banco sino con la vida

misma. Sentimos que tenemos que merecer existir, justificar cada minuto de

nuestro día. Esta deuda existencial es la causante de la culpa que nos atormenta

con la idea de que nunca hacemos lo suficiente o que nunca somos lo

suficientemente productivos.

Lo que más me interesa de estos autores es su coincidencia en un punto crucial. El

poder ya no es solo una fuerza que nos oprime desde afuera, sino una voz que

hemos internalizado tan profundo que comenzó a formar parte de nuestro día a día.

Así, incluso en momentos de aparente tranquilidad, cuando no hay un jefe, ni un

horario fijo, ni una meta urgente, muchas personas siguen sintiéndose culpables

por no estar haciendo algo productivo. Porque la lógica del rendimiento se ha

inyectado tan profundamente que incluso el ocio debe justificarse.

La autoexplotación es la forma que toma la explotación en el siglo XXI, y su síntoma

es ese agotamiento generalizado que parece ser el mal de nuestra época.

III.3 Agarrá la pala: contexto argentino y significados

III.3.1 Su uso sociopolítico

En Argentina, la frase "agarrá la pala" está sujeta a tensiones en torno al trabajo, la

dignidad y la supervivencia. La pala, tradicionalmente vinculada al trabajo de

construcción y tareas rurales, simboliza el esfuerzo físico "honesto" frente a otras

formas de subsistencia percibidas como menos legítimas.

Viviendo como ciudadana, esta frase resuena con una fuerza peculiar. No es solo

un dicho, es un campo de batalla cultural. Aquí, para muchos, el trabajo físico es la

única medida real del mérito. He visto cómo estas palabras se usan de una forma

particular de superioridad moral, sobre todo cuando es dirigido a quienes están en

situaciones de vulnerabilidad, como si la pobreza fuera una simple falta de

voluntad.

Además, en estos años, la frase adquirió un fuerte componente político. Utilizada

en campañas y discursos tanto para estigmatizar a determinados grupos, como

también, para interpelar a dirigentes que no cumplen con su deber. En contextos

electorales, la consigna se cargó de marketing y se convirtió en una herramienta

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para canalizar el malestar social, aunque muchas veces sin atender a las causas

estructurales de la desocupación o la pobreza.

Pero también le reconozco que, en su origen, y en su uso más sano, la frase tenía

que ver con la cultura del esfuerzo, con la idea de dejar de lado el “chamuyo” y

ponerse manos a la obra. Es fascinante esta dualidad donde nos dan un llamado a

la acción que puede ser tanto un empujón genuino como un golpe bajo.

III.3.2 El “disparate” argentino

Lo que resulta paradójico es que esta expresión circula en un país donde el cargo

formal es históricamente escaso para amplios sectores, donde se encuentran altos

índices de trabajo en negro y desempleo. No obstante, "agarrá la pala"

responsabiliza de manera individual por situaciones que tienen causas

estructurales.

Por otra parte, revela tensiones geográficas y de clase. Suele ser pronunciada por

sectores medios urbanos hacia poblaciones de barrios populares, estableciendo

una distancia moral entre quienes "sí trabajan" (empleados, comerciantes,

profesionales) y quienes "no" (beneficiarios de planes, trabajadores informales).

Esta distinción ignora que muchos destinatarios de programas sociales realizan

trabajos no reconocidos: cuidado familiar, economía popular, tareas comunitarias.

La pala se vuelve símbolo de un tipo específico de trabajo (masculino, físico,

formal) mientras invisibiliza otras formas laborales feminizadas o informales.

III.3.3 De la disciplina al mandato

En términos de Han, "agarrá la pala" sintetiza perfectamente el paso de la disciplina

externa a la autoexplotación interna. Ya no necesitamos de un superior porque la

frase funciona como un dispositivo de autorregulación social. Cada persona la

internaliza como medida de su propio valor: ¿estoy trabajando lo suficiente?

¿merezco descansar? ¿soy lo suficientemente productivo?

La expresión refleja la moral del sacrificio que atraviesa la cultura laboral argentina.

Trabajar hasta el agotamiento no solo es necesario, sino moralmente superior. El

descanso, el ocio, e incluso la pausa se vuelven sospecha de vagancia o "viveza

criolla" mal entendida.

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III.4 Referentes artísticos

III.4.1 El Movimiento Pop Art

El Pop Art surgió entre los años 50 y 60 en Estados Unidos e Inglaterra, como

respuesta a la creciente cultura de consumo y publicidad. A diferencia de las

corrientes previas que buscaban trascendencia o abstracción, el Pop Art se apropió

directamente de imágenes y objetos cotidianos: cómics, envases, fotografías,

logotipos o productos de supermercado. De este modo, rompió la frontera entre

“alta” y “baja” cultura, poniendo en el centro aquello que la sociedad de consumo

producía en serie. El movimiento buscaba tanto reflejar como cuestionar la forma

en que la vida cotidiana estaba colonizada por los medios y el mercado.

El arte pop marcó un giro significativo en la dirección del modernismo al rescatar

motivos reconocibles de los medios de comunicación y la cultura popular. Nació en

un contexto sociopolítico de posguerra donde los artistas se inclinaban por celebrar

los objetos cotidianos y elevar lo ordinario a la categoría de bellas artes. El pop art

tiene sus raíces en el neodadaísmo y otros grupos que cuestionaron la noción

fundamental del "arte".

En lugar de rechazar el mundo banal de lo comercial, lo llevó al museo y a las

galerías, desplazando el foco de lo sublime hacia lo ordinario. Andy Warhol, Roy

Lichtenstein, Richard Hamilton y Tom Wesselmann son algunos de los nombres

más representativos, cada uno con estrategias distintas.

III.4.2 La escultura en el Pop Art

Si bien el Pop Art es más conocido por la pintura y las serigrafías, la escultura

también tuvo un rol fundamental. Los artistas comenzaron a trasladar al espacio

tridimensional los mismos intereses por lo cotidiano, apropiándose de objetos de

uso común para exagerarlos, modificarlos o resignificarlos.

La escultura pop se caracteriza por el uso de materiales industriales, colores

llamativos y, sobre todo, por la ironía. Objetos que parecían reales se presentaban

en escalas desproporcionadas o con texturas totalmente diferente a lo normal. Así,

un helado, una hamburguesa o un electrodoméstico podían convertirse en piezas

monumentales que desafiaban al espectador y lo obligaban a mirar lo familiar con

extrañeza.

De este modo, la escultura pop no solo representaba objetos del mundo moderno,

sino que los transformaba en símbolos críticos, lo trivial adquiría una potencia

estética y reflexiva.

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III.4.3 Claes Oldenburg

En este contexto, se ubica la obra de Claes Oldenburg (1929–2022), uno de los

escultores más influyentes del Pop Art. Pionero en la transformación escultórica de

objetos cotidianos. Desarrolló desde los años 60 una poética de la transmutación

material, tomaba objetos duros, funcionales e industriales y los convertía en

esculturas blandas, gigantes y disfuncionales.

Sus famosas “Soft Sculptures” operaban una subversión radical del objeto.

Mantenían su forma reconocible, pero alteraban completamente su materialidad y

escala. Lo rígido se volvía flexible, lo pequeño se volvía monumental, lo funcional

se volvía contemplativo.

Más adelante, en colaboración con Coosje van Bruggen, llevó esta lógica a

proyectos de arte público, realizando esculturas gigantes de alfileres, cucharas,

paletas de helado o herramientas, emplazadas en espacios urbanos. Estas obras

no solo impresionaban por su tamaño, sino que también invitaban a repensar la

relación entre el arte, la ciudad y la vida cotidiana.

Para Oldenburg, la transformación de lo duro en blando no es solo formal sino

conceptual y política. Sus esculturas blandas desactivan la autoridad del objeto

industrial, lo desarman simbólicamente. Un inodoro blando ya no puede funcionar

como inodoro, un tubo de drenaje acolchonado pierde su capacidad de canalizar.

III.4.4 Del Pop Art a la crítica social contemporánea

Mientras que Oldenburg trabajaba en el contexto de la sociedad de consumo

estadounidense de los 60-70, mi propuesta actualiza esa estrategia para la

sociedad del rendimiento contemporánea. Si él cuestionaba la fetichización de los

objetos industriales, mi producción cuestiona la fetichización de la productividad.

La elección de una pala en escala monumental también dialoga con la tradición de

Oldenburg de monumentalizar lo cotidiano. Sus proyectos de esculturas públicas

“Saw Sawing”. La obra fue un encargo del Gobierno

Metropolitano de Tokio en enero de 1995 e instalada en

marzo de 1996. Fabricada en acero, resina, plástico

reforzado con fibra, poliuretano y cloruro de polivinilo,

está pintada con gelcoat de poliéster. Mide 15,4 x 1,5 x

12,2 metros y cumple con los requisitos estrictos de

prevención de terremotos que mantienen los edificios

japoneses.

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gigantes transformaban espacios urbanos, haciendo visible lo que normalmente

pasa desapercibido.

A su vez, la elección del acolchado y la textura blanda no es decorativa sino

discursiva. Como exponía el artista, la materialidad lleva el peso conceptual. La

contradicción sensorial genera la reflexión crítica.

Esta tradición del Pop Art de democratizar el arte a través de objetos reconocibles

se mantiene. Cualquier argentino identifica inmediatamente una pala y la frase

asociada, pero la transformación material los invita a repensar esas asociaciones

naturalizadas.

III.5 Conclusión y aplicación al proyecto

Esta expresión argentina encarna perfectamente la lógica de la sociedad del

rendimiento. Bajo su tono humorístico y coloquial, funciona como un dispositivo de

disciplinamiento cultural. Exige a los individuos esforzarse sin cuestionar las

condiciones laborales, invisibilizando el derecho al descanso, el ocio creativo y la

salud mental. La pala blanda que propongo se ubica, entonces, como una

respuesta crítica y simbólica a este mandato.

La positividad constante es una exigencia disfrazada. Es un guion que muchas

veces repetimos sin cuestionarlo, porque tememos que, si dejamos de sonreír, si

dejamos de mostrar que “estamos bien”, algo se rompa por dentro y por fuera. Pero

el alma también se fatiga de sostener máscaras. Hay días en que simplemente no

estamos bien. Hay semanas en las que no avanzamos, no crecemos, no brillamos.

Y esta bien. No somos proyectos ni productos terminados. No todo debe tener una

narrativa de éxito. A veces, simplemente pasamos por la vida sintiendo, callando,

sobreviviendo. Eso también es valioso.

Aceptar el malestar sin envolverlo en frases hechas es un gesto de amor propio.

Reconocer el cansancio sin convertirlo en contenido motivacional es resistir al

mandato de estar siempre en forma, siempre disponibles, siempre útiles. Porque

incluso el descanso, en este sistema, ha sido absorbido por la lógica del

rendimiento: hay que descansar “bien”, comer “saludable”, meditar “eficazmente”.

Todo se vuelve tarea.

Transformar la pala rígida en una acolchonada y apta para el descanso es una

metáfora visual que perturba el sentido hegemónico de la expresión. En vez de

empujar a la autoexplotación, invita a la pausa, a la reflexión sobre los efectos del

exceso de trabajo sin descanso.

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Desde la perspectiva de Han, esta pieza visibiliza nuestra paradoja más absurda:

tenemos más libertad formal, pero somos prisioneros de nuestras propias

autoexigencias. La pala blanda no es solo un objeto irónico, es un comentario

sobre el derecho al descanso como acto de resistencia frente a la lógica del

rendimiento.

IV. Impacto esperado y sentido metafórico

Con este proyecto deseo que el espectador sonría, se incomode o se cuestione su

realidad. Que se permita pensar en el descanso como una forma de cuidado, de

dignidad, e incluso de libertad interior. Que entienda que no todo debe servir para

algo. Hay un valor enorme en detenerse, en no tener un plan, en no rendir cuentas.

Al quitarle su función utilitaria, la pala se convierte en un objeto poético de

interrupción. Nos dice, con su blandura y firmeza, podés parar, no estás fallando

por descansar. La escultura genera una tensión visual entre el objeto y su

materialidad. Esa contradicción hace pensar, descoloca, y por esto digo que es una

poética crítica: usa lo sensible para criticar estructuras culturales normalizadas.

El impacto que busco no es espectacular, sino transformador en lo mínimo. Que la

experiencia deje una marca. Una nueva conciencia sobre el descanso, sobre el

tiempo propio y, más que nada, sobre la forma en que nos habitamos.

Al final, este proyecto es una apuesta por lo contemplativo. Volver a mirar sin un

objetivo. Recuperar el sosiego nos permite ser humanos otra vez. Nos ayuda a

comprender que nuestra valía no se mide por cuántas veces nos reinventamos, sino

por cuán auténticamente podemos habitar nuestra propia vida. Y que quizás, en esa

pausa, en esa instancia de no hacer nada, podamos empezar a recuperar algo que

habíamos perdido: el derecho al sosiego.

V. Desarrollo

El proyecto consiste en la realización de una escultura blanda de gran formato, con

forma de pala, de aproximadamente 4 metros de largo, construida enteramente con

materiales textiles y elementos estructurales mínimos que le permitan sostenerse

de pie con una leve inclinación. Esta escultura buscará producir un desplazamiento

simbólico y sensorial, transformando un objeto asociado al esfuerzo físico y la

disciplina laboral en un dispositivo blando, mullido, que invita al descanso.

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V.1 Metodología de trabajo

La escultura será elaborada de manera artesanal, a través de un proceso que

incluye corte y confección de piezas textiles, costura manual y a máquina, relleno

con vellón y un ensamblaje estructural con soporte metálico. Se trabajará por

partes (mango, cabeza, puño) y luego se integrarán los componentes para formar

una sola pieza continua.

La estructura tendrá un eje de soporte metálico, un hierro delgado con base en la

punta inferior, que permitirá que la pala se mantenga ligeramente inclinada y de pie

sin necesidad de apoyarse en una pared.

V.2 Materiales, soportes y herramientas

Tela de peluche para el puño y la cabeza de la pala.

Tela resistente de algodón o poliéster para el mango.

Relleno de vellón siliconado para dar volumen y suavidad al objeto.

Hierro estructural de unos 80 cm, con base en forma de cruz o placa,

anclada desde la parte inferior del mango para sostener toda la pieza con

estabilidad.

Herramientas: máquina de coser, aguja de mano, hilo de algodón, tijeras,

cinta métrica, relleno, soldadora para base de hierro.

V.3 Procedimientos y técnicas

Diseño y trazado del molde a escala real.

Corte de piezas textiles según cada sección de la pala.

Costura de las piezas, incluyendo marcado de nervaduras estructurales

mediante costuras decorativas rellenas o aplanadas, que aludan a las

formas tradicionales de refuerzo de una pala real.

Ensamblaje del mango con el hierro interno.

Montaje final con incorporación del puño y la cabeza rellenas.

Pruebas de equilibrio y ajuste de base.

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V.4 Escala de la propuesta

La escala aproximada de 4 metros de alto está pensada para generar una presencia

física contundente pero no intimidante. Es una pala sobredimensionada que

impone respeto, pero a la vez desactiva toda amenaza por su blandura. Esta escala

permite que el espectador se vea reflejado en proporción, incluso que imagine

usarla, apoyarse en ella o simplemente acercarse con la curiosidad de quien

descubre un objeto familiar transformado. La inclinación leve rompe con la

verticalidad y añade una sensación de relajación al conjunto.

V.5 Emplazamiento y montaje

La escultura está pensada para espacios expositivos no convencionales como

patios, galerías amplias, espacios culturales abiertos o pasillos anchos de

circulación. También puede exhibirse en salas convencionales, pero buscando

siempre un contexto que dialogue con lo cotidiano y lo popular.

El montaje requerirá:

Un piso firme y nivelado para asegurar el equilibrio del soporte metálico.

Posibilidad de iluminación puntual cálida, para realzar la textura del peluche

y el volumen de la pieza.

VI. Bibliografía

Ezequiel Ander-Egg/María José Aguilar Idáñez - Como elaborar un proyecto:

Guía para diseñar proyectos sociales y culturales.

Han, Byung-Chul - La sociedad del cansancio. Herder, 2012.

Dejours, C. (1998). El trabajo entre el sufrimiento y el placer. Buenos Aires:

Editorial Biblioteca Nueva.

Lazzarato, M. (2013). La fábrica del hombre endeudado: Ensayo sobre la

condición neoliberal. Buenos Aires: Amorrortu.

https://www.artchive.com/art-movements/pop-art/

https://artehistoria.online/pop-art/escultura-pop-art/

Oldenburg, C. (1969). Claes Oldenburg: Object into Monument. Nueva York:































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